Especialistas advierten sobre el aumento de ansiedad y depresión tras la pandemia y alertan por el uso de IA y TikTok como sustitutos de terapia psicológica
La demanda de atención psicológica se disparó tras la pandemia de COVID-19 y abrió una nueva preocupación entre especialistas: el aumento de personas que intentan sustituir la terapia profesional con herramientas de Inteligencia Artificial o consejos obtenidos en TikTok. El fenómeno afecta especialmente a adolescentes y jóvenes expuestos a presiones digitales constantes y expectativas irreales.
El psicólogo Marco Centeno Aguayo, egresado de la Universidad Autónoma de Puebla y con más de cuatro décadas de residencia en Cuautla, afirmó que la necesidad de apoyo psicológico ha escalado de forma exponencial, registrando un incremento superior al 200 por ciento.
“Desde la pandemia de COVID-19 se detonó un fenómeno importante de conciencia sobre el bienestar interno. Sin embargo, este incremento en la solicitud de ayuda se enfrenta a un obstáculo crítico como es la falta de recursos económicos”, señaló Centeno.
El especialista contrastó la situación actual con la de épocas anteriores. “Anteriormente, el estigma de la locura alejaba a las personas del consultorio; hoy, la barrera principal es que a muchos no les alcanza para costear sus sesiones”.
El riesgo de usar IA y TikTok como terapia emocional
Ante la falta de recursos para acceder a un servicio profesional, el especialista advirtió sobre una tendencia creciente y de alto riesgo: el uso de la IA y plataformas de videos cortos como sustitutos del terapeuta.
“Debido al acceso limitado a servicios profesionales, se ha vuelto recurrente que las personas intenten resolver sus inquietudes a través de dos fuentes de alto riesgo. La primera es la Inteligencia Artificial, que carece de la precisión necesaria para evaluar el contexto personal y la historia de vida que define un diagnóstico. La segunda, y quizás la más preocupante para mí, es la consulta en plataformas como TikTok”, alertó el psicólogo.
Centeno enfatizó que la salud mental requiere un abordaje individualizado que las pantallas no pueden ofrecer.
“Recurrir al consejo de alguien que carece de certificación y técnica profesional para tratar la salud emocional es una práctica peligrosa. El proceso terapéutico es profundamente personal y no puede ser sustituido por un video de pocos segundos o por la respuesta de un algoritmo, ya que se pone en juego la estabilidad emocional del consultante bajo recomendaciones que muchas veces son incorrectas”.
Ansiedad y depresión ya provocan síntomas físicos
La gravedad de la situación actual no solo radica en la cantidad de personas que buscan ayuda, sino en la complejidad de los casos que llegan a los consultorios.
Trastornos como la ansiedad, la depresión, el trastorno de personalidad límite y el narcisismo se presentan cada vez con mayor agresividad, alcanzando manifestaciones somáticas.
“Estamos recibiendo a muchos pacientes, incluidos adolescentes y adultos jóvenes, que presentan síntomas físicos derivados de condiciones como la ansiedad, la depresión, el trastorno de personalidad límite o el narcisismo. Cuando el malestar se manifiesta físicamente a través del insomnio recurrente, las crisis de llanto o la incapacidad para vincularse, es una señal de alerta máxima”, detalló.
En este punto, el especialista subrayó la importancia de la ética profesional y el trabajo interdisciplinario con la psiquiatría cuando la terapia convencional ya no es suficiente de forma aislada.
“En estos casos, un profesional de la salud emocional debe tener la ética de canalizar al paciente con un psiquiatra. Cuando hay una demostración física del trastorno, el medicamento se vuelve necesario para estabilizar al individuo. Una vez que el psiquiatra certifica el trastorno, la técnica dicta que el paciente regrese a terapia para explorar los orígenes familiares y sociales que lo llevaron a ese estado. Estimamos que la solicitud de ayuda ha subido por encima del 200 por ciento, lo que nos obliga a los psicólogos a estar más preparados que nunca”, apuntó Centeno Aguayo.
Redes sociales y presión digital afectan a adolescentes
Aunque las crisis de salud mental impactan a diversos sectores de la población, incluyendo a padres de familia y personas encargadas de la crianza, la población adolescente y juvenil muestra los rasgos más preocupantes debido a la exposición prolongada a entornos digitales irreales.
El especialista atiende actualmente a menores desde los 13 y 14 años de edad atrapados en dinámicas de alta presión social.
“El panorama se complica con el mundo irreal que proyectan los dispositivos móviles. Los adolescentes enfrentan una presión constante por cumplir expectativas de éxito, inmediatez y riqueza irreal que ven en redes sociales. Los retos virales y la cultura de la individualidad están provocando un nivel de frustración que termina por quebrar la salud emocional de los usuarios”, concluyó el psicólogo Marco Centeno, reiterando el llamado urgente a evitar los analgésicos digitales y buscar siempre la guía de profesionales certificados.