En entrevista para la revista Mundo Empresarial, Sergio Loyola, Director General de ASUME, comparte su visión sobre los principales desafíos y oportunidades que enfrenta la industria.

La Sociedad Nacional de Industriales de Seguridad Privada A.C. (ASUME) se ha consolidado como la cúpula representativa del sector en México. Su misión es impulsar la profesionalización, la regulación moderna y la colaboración público-privada para enfrentar los retos de un entorno cada vez más complejo. La seguridad privada no solo protege empresas e infraestructura crítica, sino que también se ha convertido en un aliado estratégico para el desarrollo económico y social del país.

Mundo Empresarial (ME).- ¿Cuál es hoy el principal reto que enfrenta la industria de la seguridad privada en México y qué tan preparada está para responder a él?

Sergio Loyola (SL).- El reto más significativo es la adaptación a la reforma laboral que establece la jornada de 40 horas semanales, en un contexto marcado por una elevada tasa de informalidad. Esto exige una transformación integral en modelos de operación, cumplimiento normativo y gestión del talento, garantizando condiciones laborales dignas sin perder competitividad ni calidad en los servicios.

ME.- ¿Qué impacto están teniendo el crimen organizado, la extorsión y el robo de mercancías en la demanda de servicios de seguridad privada?

SL.- El impacto es considerable, aunque difícil de dimensionar por la baja denuncia. El sector responde con soluciones innovadoras basadas en tecnología, profesionalización del capital humano y especialización de servicios, para atender eficazmente las necesidades de los distintos sectores económicos.

ME.- ¿Cómo está transformando la inteligencia artificial la seguridad privada y qué tecnologías tendrán mayor impacto en los próximos años?

SL.- La inteligencia artificial no sustituye la presencia humana, sino que la fortalece. Permite desarrollar programas de capacitación e inteligencia orientados a la prevención, minimizando riesgos y generando información más eficiente para la toma de decisiones.

ME.- La profesionalización del sector ha sido uno de los objetivos de ASUME. ¿Qué avances se han logrado y qué falta todavía por hacer?

SL.- Hemos avanzado en la integración responsable de la IA y en programas de capacitación que consolidan un modelo de seguridad moderno y confiable. Falta profundizar en la certificación y estandarización para elevar aún más los estándares de las empresas y sus elementos.

ME.- ¿Qué cambios considera indispensables en la legislación mexicana para contar con una regulación moderna que responda a nuevas modalidades de seguridad, incluida la ciberseguridad?

SL.- Es urgente crear un marco legal sólido en ciberseguridad que regule el uso de datos y la privacidad. Además, se requiere fortalecer el cumplimiento de leyes existentes, como la Ley Anti Jammer, con un seguimiento estricto y coordinado.

ME.- ¿Cómo impactan las nuevas disposiciones laborales en la operación y costos de las empresas de seguridad privada?

SL.- Hemos trabajado en mesas de diálogo junto con AMESP y autoridades para que la reforma laboral se traduzca en beneficios concretos para los trabajadores y en un servicio de mayor calidad para los clientes. La vigilancia constante de su evolución es clave.

ME.- ¿Qué tan importante es combatir la informalidad y las empresas que operan sin permisos ni certificaciones?

SL.- La informalidad erosiona el valor del servicio, precariza la percepción del guardia y desalienta la inversión extranjera. Nuestro compromiso es combatir la operación irregular para blindar jurídicamente a los clientes, dignificar el trabajo y profesionalizar la industria.

ME.- ¿Cómo debe cambiar el perfil de los profesionales de la seguridad privada ante amenazas como la ciberseguridad, drones e inteligencia artificial?

SL.- El perfil evoluciona hacia un modelo técnico, híbrido y preventivo. La certificación y especialización dignifican el trabajo operativo, generan beneficios económicos y fortalecen la competitividad del sector.

ME.- ¿Qué papel debe desempeñar la seguridad privada dentro de una estrategia nacional de seguridad?

SL.- La seguridad privada es un complemento esencial de la seguridad pública. Contribuye al nearshoring, protege infraestructura crítica y cadenas de suministro, y actúa como fuerza preventiva en zonas de alta demanda. La coordinación con autoridades y asociaciones es indispensable para superar duplicidades regulatorias y aplicar herramientas jurídicas vigentes.

ME.- Desde ASUME, ¿Cuál es su visión para la industria hacia 2030?

SL.- Queremos consolidar a la seguridad privada como un eslabón estratégico dentro del sistema nacional de protección. Para ello, impulsamos la profesionalización, la inversión responsable y la erradicación de la informalidad, estrechando la alianza público-privada y regulando el uso de herramientas digitales. Solo así lograremos que el sector sea reconocido como un socio confiable para el desarrollo económico y social de México.

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